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Tras varios meses de incidencia, la pandemia del COVID-19 no le resulta ya ajena a ningún segmento de la población. De hecho, las vacaciones de verano, la reciente vuelta al cole de los niños y el repunte de contagios han generado el nivel de concienciación social más alto desde que todo comenzara a principios de año. Esta creciente sensibilización forma parte de la llamada “nueva normalidad”; un ejercicio psicológico, social y físico de adaptación a una situación cuya duración es, a día de hoy, indeterminada.

Como sucede con la aceptación de un cambio muy profundo en nuestra vida privada, a nivel global, el virus también ha obligado a pasar por una serie de ajustes sociales: distancia de seguridad entre personas, aforos limitados en locales, bares y restaurantes, uso de artículos higiénicos en niños y adultos, incluso, la sensación inédita de un confinamiento con restricción de movimientos y libertades.

El cambio, en cuanto a las costumbres y dinámicas, ha sido tan potente que muchos pequeños detalles aún deben resolverse con criterio. Hablamos del uso correcto de los artículos higiénicos, los cuales, de forma involuntaria o por falta de previsión, no se encuentran presentes en momentos clave de nuestro día a día; sobre todo dos situaciones: el olvido de la mascarilla o el gel y el manejo poco cuidadoso de ambos productos. Es por esto que, llegados al punto en que la pandemia se comienza a aceptar como una realidad cotidiana, el nivel de seguridad debe aumentar tanto como el control de nuestros artículos higiénicos.

¿Por qué es importante guardar tu mascarilla en un estuche?

Porque guardándola en el bolsillo, en una bolsa que contenga otros objetos o suspendiéndola sobre la barbilla, estás exponiéndote a un patógeno que pudiera haberse alojado en la tela e infectando tus propias cosas: monedero, libros, artículos de higiene, cartera, llaves…

El uso de un protector no se ciñe a llevarlo por obligación, se emplea para evitar un contagio propio y ajeno, lo que significa que debe transportarse con el mismo cuidado con el que se usa. De este modo se evita que el virus se transmita de forma inconsciente o imprudente.

Hay que comprender que la COVID19 se traslada en pequeñas partículas de saliva, y el sentido último por el que protegemos nuestra boca y nariz es, precisamente, para que no entre en nuestro organismo por las vías respiratorias. Si hubiera quedado adherido a la tela higiénica podríamos contagiarnos si no empleamos un protocolo de uso correcto.

Cinco errores que debes evitar al guardarlas

Con relación a la importancia de usar estuche, te explicamos cinco situaciones comunes en las que el guardado de la mascarilla supone un grave riesgo. Si te ves identificado en alguna, es el momento de corregirlo porque has estado tan expuesto al virus que no tenerlo es casi un milagro.

Guardarla en el bolsillo. Suceden situaciones a diario en las que la mascarilla se convierte en un verdadero inconveniente (saludar a un amigo, tomar algo en un bar, conducir, hablar por teléfono…) En estos casos somos más propensos a quitarnos la mascarilla y depositarla sin más en el bolsillo del pantalón al considerarla una molestia.

Guardarla en el bolso o una bolsa con otros objetos. De este modo estamos pudiendo infectar el contenido del bolso con COVID19 y, aunque el virus no estuviera presente en la tela, hay que ser conscientes de que un bolso o una bolsa para guardar mascarillas va a recibir microorganismos, polvo y contaminación durante todo el tiempo que la llevemos puesta. Por eso es importante que este artículo esté aparte.

Ponerla debajo de la boca, como una diadema en la frente o alrededor del cuello. Los motivos por lo que esto no se debe hacer son los mismos que en los casos anteriores, solo que en estas situaciones somos nosotros mismos quienes estamos acercando los posibles patógenos de la tela a nuestros ojos, boca, pelo y piel.

Quitar mal la mascarilla tocando la parte externa. Al tocar la parte donde se alojan los gérmenes, patógenos y virus estamos trasladándolos a nuestros dedos los cuales, seguramente en pocos segundos, irán directos a parar a nuestra boca u ojos. La tela es la malla que nos protege, tocarla es una imprudencia.

Darse besos con mascarilla. En ocasiones la emoción nos puede y al ver a alguien muy querido rompemos todos los protocolos para darle dos besos. Esta situación tiene dos circunstancias peligrosas: ambos con mascarilla, lo que significa que lo que hubiera en la suya ahora estará en la tuya también; o uno con mascarilla y el otro sin ella: una especie de autocontagio aceptado.

“Kit Covid” imprescindible para niños en la vuelta al cole

Los niños son quienes mejor están aceptando los cambios derivados de la pandemia. No obstante, ahora que las aulas de los colegios han vuelto a abrirse y que se han establecido medidas muy contundentes para evitar contagios dentro de la población infantil, es muy importante que el niño o niña sepa exactamente cómo debe plantear su relación con los demás, la seguridad y el uso de las medidas higiénicas.

Cada niño acude al aula con su mochila escolar, los libros, tablet, almuerzo y elementos escolares necesarios. Del mismo modo, dentro de la mochila, el crío debe introducir un estuche para guardar mascarillas y gel hidroalcohólico. Dado que después de 4 horas deben cambiarse de protección, habrán de depositar en el estuche, al menos, dos mascarillas el horario lectivo y suficiente gel como para lavarse las manos unas 10 veces.

Este Kit debe formar parte de los artículos cotidianos del niño para que no exista la posibilidad de olvido o un uso mal enfocado.

Consejos de seguridad y uso

Todos los cambios traumáticos requieren de un proceso y un periodo de aceptación gradual. No es lo mismo cambiar de trabajo de forma voluntaria que ser despedido. Estos cambios, como está sucediendo a nivel personal y social con el COVID19, precisan de una adaptación que pasa por varias fases hasta llegar a ser aceptada: negación, ira, negociación, depresión, aceptación o negación.

Esta pandemia no deja de ser un cambio traumático; algo que se puede ver cada día en la actitud de las personas: negacionistas y objetores, pero también sensibilizados y ayudadores que ya han aceptado el hecho y las medidas como un mal necesario que se debe cumplir para evitar muertes, contagios y, sobre todo, por solidaridad y responsabilidad personal.

El uso de estos estuches, cajas o bolsas para guardar mascarillas no es más que un grado más en la aceptación de una realidad que nos atañe a todos y de la que solo se puede salir con sensatez, madurez y juicio.

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Última actualización el 2020-11-24 / Enlaces de afiliados / Imágenes de la API para Afiliados